21/05/2007

La hija pródiga

 

"Sonó el teléfono. Era media mañana. Olga descolgó el auricular contenta... pensaba que su madre le contaría cotilleos propios de las salidas de fin de semana con sus amigas.

Se equivocó por completo. ¡Qué estúpida era!

Nada más saludarse mutuamente, Ángela, la madre de la joven, empezó a desgranar toda suerte de adjetivos descalificativos hacia su hija mayor. Le recriminó su actitud severa, sus contínuos enfados, su inhospitalidad, su negatividad... nada venía al caso, ni tampoco era momento ni lugar.

El tono iracundo de su madre terminó por crearle un nudo enorme en su garganta. Ya no podía hablar más, ya no podía defenderse más de la sinrazón. Aunó fuerzas de donde no  quedaban para despedirse con un ahogado adios, y colgó el teléfono.

Olga comenzó a llorar en la soledad de su salón, no daba fe a lo que había sucedido. ¿Qué le había ocurrido a su madre? ¿A qué venía tanta crítica, tanta rudeza? ¿Era necesario aquello? ¿Tan mala hija había sido, o aquella bronca absurda era por haberse convertido en la única de sus hijos que aún la escuchaba?

Toda su vida había transcurrido sin un sólo cumplido, sin una sola señal de aprobación por parte de su progenitora. Nunca era suficiente. Nunca haría lo bastante para complacerla. Se había dado cuenta justo esa mañana. Con esa llamada...

Decidió que a partir de ese momento, con los ojos hinchados como si alguien le hubiera golpeado, sería una hija normal. Sería una hija ocupada, liada, atareada, egoísta, sin tiempo para nadie, como tantos otros de su generación.

Sería una hija pródiga: quizás así su madre la quisiera... algún día..."

 

Posted by Marga at 18:24:30 | Permanent Link | Comments (0) |
Comentarios