30/11/2007

Buen y mal gusto

Ante la duda sobre si algo es de buen o mal gusto, y tras indagar por ahí un poquito, he llegado a las siguientes conclusiones más o menos generales:

Entre otras cosas, es de buen gusto:

-Saludar y despedirnos de la gente.
-Mantener las normas básicas de educación en la mesa.
-En las reuniones, conversar sobre temas no ofensivos.
-Hablar bajo.
-Ceder el paso y el asiento.
-Interesarnos por los demás.
-Devolver las invitaciones.
-Agradecer los regalos.
-Ser hospitalarios.
-Pensar en los demás.
-Ser generosos a la hora de pagar.
-Disimular ante comportamientos inadecuados.
-Tratar al otro como te gustaría ser tratado.

Y, entre muchas otras, es de mal gusto:

-Ofender por costumbre.
-Exhibirse.
-Gritar.
-Escupir.
-La vulgaridad.
-La grosería.
-La suciedad.
-La tacañería.
-La inhospitalidad.
-Hablar sobre salud, dinero y/o religión.
-El descuido físico personal.
-El mal olor.
-Criticar.
-Señalar.
-La impuntualidad.
-El cambio de planes a última hora.
-El olvido.
-El ceceo.
-El nacionalismo de cualquier tipo.
-El egoísmo.

Ya digo que hay muchas más cosas, tanto a nivel positivo, como negativo, pero recojo aquí las impresiones mayoritarias de algunos foros sobre el tema, e iré tratando cada uno de estos puntos en entradas posteriores. Pienso que nunca es tarde para mejorar algunos aspectos de nuestros comportamientos (yo me incluyo la primera), y estoy convencida de que a la mayoría nos hace mucha falta.

Hasta mañana.
Posted by Marga at 13:11:26 | Permanent Link | Comments (6) |

29/11/2007

Lactancia y buenas maneras

Lección 15 del Tratado de las Buenas Maneras de Alfonso Ussía:

"Hasta la fecha, excepto en las tribus por misionar que viven en las riberas del Amazonas, y algún que otro colectivo de la zona central africana, se tiene por buena costumbre dar de mamar en privado. La madre lactante, cuando la leche sube y el bebé la demanda, busca un lugar recoleto y tranquilo, libre de miradas curiosas, para ofrecer al pequeño mamón el milagroso producto de la maternidad. La lactancia no es espectáculo agradecido. Las domingas de las féminas, tan apetecibles en periodos de secano, multiplican su tamaño hasta proporciones escándalosas cuando ejercen el tierno y maravilloso quehacer de cocinas ambulantes. Con independencia de la virtud y belleza de la mamancia, contemplar los chupetones de los mamoncetes en las rebosantes tetas de las madres lactantes, produce un cierto rubor. Lo malo es que ahora no es fácil escaparse.

Hace poco, en una terraza de la Castellana, me reencontré casualmente con una vieja amiga de mi juventud, que acunaba a su hijo de tres meses. Me senté a su lado, le pregunté por su marido y esas cosas que siempre se preguntan y me interesé vivamente por la pequeña circunstancia que dormía plácidamente en su maternal regazo. En un momento dado, cuando iba a incorporarme, la pequeña circunstancia que dormía plácidamente, se despertó y comenzó a berrear. La situación, si bien no agradable, tampoco era comprometida. El niño lloraba y yo le hacía carantoñas en su finísima piel de melocotón temprano. Mi vieja amiga, quizás emocionada por la ternura que yo demostraba a su menuda larva, sonreía como sólo sonríe una joven madre orgullosa. Fue entonces cuando inesperadamente, con un golpe muelle y repentino, se sacó una teta.

¿A quién miro -me preguntaba yo-, a la madre, al hijo, a la teta o a la circulación? Los viandantes que pasaban por nuestra mesa, bajaban la cabeza pudorosamente, para evitarse el espectáculo. El bebé, ajeno a todo, y a todos, producía un ruído de succión que mi timidez convertía en estrépito. Entretanto, mi vieja amiga me recordaba tiempos pasados, amigos comunes, y sucesos compartidos. El bebé, más tranquilo, dejó de chupar. Se calló un segundo y comenzó a berrear nuevamente. Fue entonces, cuando, inesperadamente, con dos golpes muelles y repentinos, se metió una teta y se sacó la otra. En ese punto y hora, me excusé, me levanté, tropecé, caí sobre el niño y la teta, balbuceé unas palabras y me fui.

¿Por qué esa manía de dar de mamar en público? Las defensoras de ello aseguran que es un acto natural del que no hay que ocultarse. ¿No son precisamente los actos naturales los que más exigen el sosiego del escondite? Dar de mamar en público subraya un determinante mal gusto. Y el mal gusto está siempre reñido con las deseables buenas maneras."

He traído a este blog un capítulo del manual de Alfonso Ussía, ya que últimamente se ha puesto de moda la "tetada reivindicativa" en calles y sitios públicos, en el convencimiento de que es algo que hay que propagar y difundir.

En algunas de esas manifestaciones (sentadas), he podido observar madres dando de mamar a niños de primaria, otras con ambos pechos fuera (porque tenían gemelos y debían comer a la vez) y algunas otras escenas bastante "perturbadoras" si de lo que hablamos es de buen gusto.

Imagino que a estas madres coraje de la lactancia les importará un pimiento el buen gusto, cuando de dar de comer a sus vástagos se trata. En parte estoy de acuerdo, pero... hasta cierto punto. Y no quiero ofender a nadie, pero existen multitud de actos tan naturales y necesarios como mamar, que requieren de cierta discreción, cuando no de ocultación.

Hace poco, yo también pude presenciar cómo una señora de gran tallaje sentada en una terraza, frente a mi mesa,  nos dejó con la boca abierta al desabrocharse la blusa y enseñarnos a todos los presentes lo que la naturaleza tan generosamente le había regalado, bajo el pretexto de dar de mamar. El pudor, la discreción, la elegancia y el buen gusto se habían ido de paseo todos juntos bien lejos de aquella señora... Prácticamente todos los señores que allí se encontraban, obviaron de pronto a sus respectivas mujeres y se concentraron en la señora de las enormes "lolas", de modo que decidí que el café debía ser tomado urgentemente para poder salir de aquél escenario lo antes posible.

Ni qué decir tiene, que  mi acompañante tardó lo suyo en quitarse la sonrisa boba de la cara... y el agua de la boca...
Posted by Marga at 16:14:00 | Permanent Link | Comments (4) |

28/11/2007

Lo dijo Groucho Marx...

Jamás aceptaría pertenecer a un club que me admitiera como socio.

Estos son mis principios. Si a usted no le gustan, tengo otros.

Nunca olvido una cara. Pero en su caso, estaré encantado de hacer una excepción.

Claro que lo entiendo. Incluso un niño de cinco años podría entenderlo. ¡Que me traigan un niño de cinco años!

Desde el momento en que cogí su libro me caí al suelo rodando de risa. Algún día espero leerlo.


He pasado una noche estupenda. Pero no ha sido esta. 

Debo confesar que nací a una edad muy temprana.
 
El matrimonio es una gran institución. Por supuesto, si te gusta vivir en una institución.

Es mejor estar callado y parecer tonto que hablar y despejar las dudas definitivamente.

El matrimonio es la principal causa de divorcio.

Disculpen si les llamo caballeros, pero es que no los conozco muy bien.

Hijo mío, la felicidad está hecha de pequeñas cosas: Un pequeño yate, una pequeña mansión, una pequeña fortuna…

En las fiestas no te sientes jamás; puede sentarse a tu lado alguien que no te guste.

Posted by Marga at 18:52:25 | Permanent Link | Comments (2) |

26/11/2007

Los aguafiestas

Aguafiestas.

(De aguar y fiesta).

1. com. Persona que turba cualquier diversión o regocijo. (R.A.E.)


Sinónimos: cenizo, gafe, pesimista, malhumorado, cascarrabias, gruñón, ceñudo.

Antónimos: optimista, alegre.


Se me ha ocurrido el término aguafiestas para referirme a aquellas personas que siempre están quejándose por cualquier cosa. Incluso (y sobre todo) por tener que ir a una fiesta.

He entrado (creo que no lo voy a hacer más) en un blog donde el autor hablaba de lo poco que le gustaban las fiestas navideñas, y con su entrada consiguió que unas cuarenta personas le dieran la razón en cuanto a lo amargantes que eran las Navidades... Sus problemas eran varios: tener que ir a fiestas (obligadas), reuniones de amigos (sin ganas), comidas de empresa (esto lo puedo entender a medias), comprar regalos para sus allegados (un suplicio), felicitar a la gente (un latazo), comer y beber...

Mi madre, sin ir más lejos, todos los años desde mi más tierna infancia, me recuerda que no le gusta la Navidad... por si alguna vez se me olvida...

Pues bien, a mí que soy agnóstica y que debería repudiar como el que más el mes de Diciembre, me encanta lo que se avecina: me entusiasma poder acudir a alguna reunión, bien sea familiar o de amigos (de amigas no... ya sabemos que no...), me hace feliz comprar regalos (sobre todo si es para niños), me gusta el olor de la calle, que sabe a fiesta y a castañas asadas, me apetece arreglarme y ponerme el vestido (o vestidos) que no tengo ocasión en todo el puñetero año de colocarme, me disloca tener un par de noches libres en plan adulto (para variar) y bailar como un trompo, me sigue gustando poner el árbol y los adornos en casa, felicitar a la gente con una tarjeta y recibir felicitaciones (no sms), y me gusta el aire de generosidad temporal que se impregna en las personas...


Da la casualidad de que en Diciembre hago cosas que no puedo hacer (porque no me dejan) el resto del año, y si la Navidad es una excusa para reencontrarnos y ser más felices, pues ¡bendita sea!

Stop a los aguafiestas que ya llevan quejándose un mes, y que seguirán lamentándose hasta el siete de enero...

Nunca me gustó el enano gruñón...
Posted by Marga at 19:13:39 | Permanent Link | Comments (0) |

25/11/2007

Fin del Evento

No quiero dejar pasar este domingo sin hacer una última reseña sobre el Evento Blog.

Acudí, como ya dije, ayer a la charla de Javier Capitán, Gisela y Juanma Ortega sobre blogs y gente conocida, y me quedé de piedra: ¡tienen miles y miles de visitas! Yo, a su lado, me sentía cada vez más y más pequeña... Me convertí de pronto en la "Increíble Marga Menguante"... Yo, que me pongo eufórica perdida cada vez que llego a las cien visitas...

En fin... está claro que se visita más a la gente famosa. Debe tener su morbo poder dejar un comentario en el blog personal de alguien conocido. Yo lo he hecho, pero como algo excepcional, porque realmente visito pocos blogs, por falta de tiempo. 
 
El Evento estuvo bien en general: me tomé mi café y mis pastitas (que la organización invitaba), y después me fui sin intercambiar palabra alguna con nadie... Eso es lo que yo, personalmente, eché en falta de la reunión de blogueros.

Se supone que era un intercambio de blogs, de charla, de "te doy mi dirección y tú me das la tuya", étc., y para nada.

Nadie se fijó en la acreditación indicativa de nuestro blog, que cada uno de nosotros llevaba colgada al cuello, y nadie hablaba demasiado con nadie que no fuera previamente conocido suyo. Una lástima, porque hubiera sido buena idea que en plan "Alcohólicos Anónimos" nos hubiéramos ido levantando y dando a conocer nuestra identidad y nuestros blogs... en lugar de dar tanto protagonismo a quien ya lleva tiempo figurando y acaparando los medios de comunicación.

Era una reunión de blogueros y no tuvimos ninguna prioridad. Sólo éramos público oyente. Espero que el año que viene se nos tenga un poco más en cuenta. Es una sugerencia.
Posted by Marga at 23:57:39 | Permanent Link | Comments (2) |
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