El monstruo
Ayer contemplé horrorizada por televisión (programa Gente), cómo el parricida de Elche relataba con una increible sangre fría y todo lujo de detalles, el crímen por él cometido, contra su esposa y dos hijos pequeños.
Se lo contaba el monstruo, orgulloso, a la Policía que mientras tanto grababa las imágenes. Contó pormenorizadamente, cómo había matado a cada uno de los tres miembros de su familia, el número de golpes asestado, las reacciones de cada uno de ellos, étc.

Todo ello lo hacía con cara de no haber roto un plato en su asquerosa vida: se medio justificó alegando lo que alegan todos: drogas y alcohol... Una vez hubo concluído su repugnante obra, se perfumó el hijo de puta y se fue con unos amigos a un prostíbulo a celebrarlo...
Debo decir que ayer, mientras veía esa cama y esa cuna completamente teñidas de rojo, sentí además de naúseas, ganas de que se reimplantara la pena de muerte. El monstruo debería morir. Por el bien de todos. Ha matado a su bebé de 2 años, a su hijo de 7 y a su mujer de 34. ¿De qué no es capaz este individuo?
Confío en que en prisión sepan administrar la justicia que las Leyes no permiten. Amén.















