Matrimonio vs Sexo
"En general, las parejas expresan falta de motivación y excitación que los lleva a conductas evitativas respecto al posible deseo del otro. Esto es, temen que su pareja pueda buscarlos sexualmente y, por lo tanto, se defienden generando actividades; se sienten muy cansados o preocupados y de alguna manera evitan cualquier situación que los exponga a la demanda del otro.
Esta falta de incentivo sexual la podemos encontrar en ambos miembros de la pareja o en uno solo de ellos. Las causas por lo que esto ocurre pueden obedecer a una gama infinita de posibilidades, pero trataremos de desarrollar aquí algunas de ellas, que en nuestro trabajo clínico vemos como más frecuentes, sin descartar por ello muchas otras posibilidades que no mencionaremos en el presente esquema.
Un primer elemento que llama nuestra atención, es que en las entrevistas que tomamos a cada uno de los miembros de la pareja por separado, con frecuencia nos relatan que no es que hayan perdido el interés sexual en general, sino que lo han perdido con su pareja, manteniendo en cambio, fantasías o vínculos excitantes con otras personas conocidas o desconocidas.
En algunos casos mantienen una placentera vida sexual con vínculos paralelos, y también hay quienes dan curso a su deseo sexual a través de prácticas masturbatorias que pueden resultar muy gratificantes aunque, en la mayoría de los casos, vividas con culpa. Otros, en cambio, renuncian de plano a la actividad sexual, evitando conectarse con cualquier posibilidad estimulante.
Por lo general, estas parejas, durante un largo período de tiempo, evitan hacer frente a la situación, y recién lo hacen cuando ya el ocultamiento es insostenible.
Cada vez que queda en evidencia la falta de deseo o interés, tratan de atribuirlo a factores externos como el trabajo, el cansancio, los hijos, etc. El mensaje que se busca transmitir es del tipo: "la cosa no es contigo, en unos días vamos a estar bien".
Amor sin sexo, sexo sin amor:
Hay una tendencia a asociar el deseo sexual con el amor y la valoración del otro; por lo tanto afirmar frente a su pareja que desde hace tiempo que no siente interés sexual, es vivido como un sinónimo de decirle que ya no lo quiere más y, por lo tanto, la fantasía subyacente es la de provocarle una herida dolorosa que, en consecuencia, se intenta evitar. Esta asociación amor-deseo sexual no es necesariamente válida, por lo tanto la pérdida de interés no tiene porque implicar en todos los casos una pérdida amorosa.
Entre las numerosas causas que podríamos enumerar están las que se relacionan con el desarrollo psicosexual de la persona, hasta aquellas otras relacionadas a la falta de información y preparación en el tema, lo que condiciona a una vida sexual deficiente.
Ciertos modelos erróneos acerca de la sexualidad crean una expectativa de funcionamiento difícil de lograr. En general, hay una tendencia a pensar lo sexual como un sentimiento espontáneo, estable y natural que se despierta entre dos seres humanos que se atraen amorosamente. Esto implicaría que el amor genera deseo sexual.
Todos sabemos que no es esta la única fuente de excitación, ya que muchas veces ésta surge en situaciones donde el amor no está presente, pero ciertos estímulos físicos (visuales, táctiles, etc.) o provocados por la fantasía generan el deseo. Una conclusión que sacamos de lo expuesto es que pareciera que no es necesario el enamoramiento para que se despierte el deseo sexual.
También podríamos afirmar por la inversa que la falta de deseo sexual no tiene porque implicar necesariamente un desenamoramiento. Sin embargo, persiste la creencia de que, habiendo amor, seguro que el deseo debe estar presente. Frente a esta asociación de deseo sexual y amor, si una pareja o miembro de una pareja siente falta de estímulo sexual, lo primero que se empieza a cuestionar es el grado de enamoramiento, y si éste no estará perdiéndose.
Es aquí donde debemos hacer un alto y enfrentarnos a una situación que, quizás, rompa en alguno de los lectores con una ilusión romántica y pura de la sexualidad. Muchas parejas, por desconocimiento y por una falsa creencia, han llegado finalmente a deteriorarse afectivamente, sin haber entendido nunca las causas de tal pérdida. "
La Guía Médica.com
Expongo en el blog este artículo, ya que me parece muy interesante y abre un debate sobre la necesidad del sexo en un matrimonio para la felicidad del mismo. En mi opinión una pareja que deja de mantener, por las causas que fueren, relaciones íntimas pierde la cercanía, el afecto y la confianza mutua. Sería una situación insostenible durante mucho tiempo. Para mí un matrimonio es algo más profundo que un simple contrato de conveniencia, y de no existir amor y consecuentemente atracción sexual, no tiene razón de ser.
Se admiten voces contrarias...














