Hoy voy a contar un bonito cuento... Es, como diría mi querido Gandía, un caso verídico. A él lo llamaremos Jaimito. A ella le pondremos de nombre Mariquita. Y a la tercera en cuestión, la bautizaremos como Selena... El socio será Periquito.
Los protagonistas son conocidos míos... bueno, en realidad a él lo conozco un poco y a ella, cada vez menos. Pero no daré más pistas, que los lectores de este Blog son muy inteligentes y en seguida captan las ondas.
"Verano de 2005. Jaimito y su socio acuerdan que para aprovechar los recursos humanos disponibles en la naturaleza, es conveniente para su negocio incorporar a una persona, a ser posible de sexo femenino, en calidad de meritoria (ahora también llamadas becarias) para sacar trabajo adelante sin desembolso económico.
Jaimito se muestra un tanto reticente (o eso cuenta a su mujer) ante la idea de la becaria, esto es: Selena, pero su socio Periquito le convence y la llaman a la "Sociedad Becaria" a la que pertenece.
Por las puertas de la pequeña empresa entra una señorita de 21 años, muy dulce y amable, con un sensual acento italiano y con una personalidad de la talla 100...
Al concluir los tres meses del acuerdo empresarial, los socios deciden que deben tener alguna deferencia con Selena, ya que invitarla a diario al desayuno y demás tentempiés no les parece suficiente...
Dicho y hecho: Jaimito comunica a Mariquita que celebrarán una comida de despedida, lógicamente con ella y la esposa del compañero, ante lo cual, Mariquita se muestra conforme y encantada.
Pasan los días y Mariquita no recibe más noticias sobre la reunión, a pesar de ofrecerse para reservar donde su marido le diga. De pronto, un domingo por la noche (habiendo reunido valor durante todo el fin de semana) Jaimito le dice a su Mariquita de su alma lo siguiente:
-Hemos pensado que será mejor que Periquito y yo comamos con Selena por separado, en días distintos, ya que es imposible reunirnos todos... Y se va a ir la guayaba, digo la muchacha a su país y no vamos a tener el detalle... Por cierto, a mí me toca mañana (risas nerviosas).
-Eso ni se te ocurrirá ¿verdad? -le dice Mariquita siguiendo la broma -o salimos todos juntos, o no hay nada de qué hablar. Porque si tú te fueras con esa chica a almorzar, yo haría lo propio en cuanto tuviera ocasión... (más risas y más nerviosas).
-Claro, claro. ¡Trato hecho! -dice él sin dejar de sonreir -los dos podemos hacer lo que queramos, ya somos mayorcitos.
A esta absurda conversación siguió un apretón de manos por parte de Jaimito y Mariquita, que no dejaban de reir, aún sin saber por qué se reían tanto...
Mariquita pensó en todo momento que se trataba de una broma más de su guasón marido. Él no.
Al día siguiente, Jaimito se fue a comer con Selena (que a nada se negaba), dejando la comida plantada a su Mariquita, que en ningún momento creyó que él fuera en serio con su broma...
El meritorio y agradecido almuerzo, regado con un vino que no era de la casa, terminó con el acompañamiento de Selena en coche a su apartamento. Mariquita ya no sabe más. Se ignora si hubo charla de sobrecama, digo de sobremesa.
Ni qué decir tiene el cabreo que Jaimito provocó en su esposa, y lo cerca que estuvo la pareja de iniciar caminos separados...
Aún hoy, ella espera tener la oportunidad de la réplica. Sobre todo, para que luego no digan que ella no sabe también gastar una broma..."