02/05/2008

16 Razones


Según un artículo de la revista GLAMOUR existen 16 beneficios, razones, virtudes...de hacer el amor. Éstas son:


1. Durante el acto se liberan ciertas hormonas que quitan el estrés.

Por eso va a ser que somos tantos los estresados por la vida...

2. El sexo ayuda a mejorar la memoria.

Yo ya tengo memoria... ¿eso ayuda a mejorar el sexo?

3. Ayuda a eliminar toxinas especialmente en los muslos, que provocan la celulitis.

Es por ello que las mujeres gastamos tanto en cremas y rodillos...

4. Se liberan hormonas de la felicidad.

Ya sé por qué siempre estoy de mala leche...

5. Acaba con el insomnio

Eso es verdad. Hay quien se duerme incluso antes de la cuenta...

6. Mantiene la piel suave y da brillo al cabello.

Y ya se sabe que donde hay pelo... hay alegría... (y más si brilla).

7. Es un ejercicio sano que adelgaza.

Yo, por seguridad,  ya me he pedido una bicicleta estática...



8. Rejuvenece.

¿Dónde hay que firmar?

9. Evita la aparición de caries.

¿Y si ya no te queda una muela sana...?

10. Quita el dolor de cabeza.

Este punto seguro que se le ocurrió a algún hombre...

11. Activa el sistema inmunológico.

¿Te vuelves inmune a la lógica? ¿También los Virgo?

12. Reduce la posibilidad de sufrir un infarto.

Eso sí que no me lo creo. Sé del abuelo de una amiga que...

13. Mejora el color, la forma y el volumen de los labios.

Mejor me callo la pregunta...

14. Aumenta la autoestima.

¡Entonces es perfecto para mí. Ya no quiero saber más!

15. Alarga la vida.

¿Ahora lo llaman vida?

16. El sexo llama al sexo.

Esta frase es muy rara...



¡Feliz fin de semana!



Posted by Marga at 09:53:38 | Permanent Link | Comments (11) |

30/05/2007

De viaje

 

Ana preparaba feliz junto con sus dos hijos lo que sería un fin de semana perfecto: ella y su marido habían reservado previamente dos noches de hotel en la costa para los cuatro.

Su matrimonio  necesitaba imperiosamente esa escapada, y sus hijos disfrutarían del comienzo del buen tiempo y de la playa. Las cosas empezaban a solucionarse, y Ana había depositado toda sus esperanzas de un futuro mejor en aquellos tres días de vacaciones.

Juan Luis se encontraba de viaje. Éste sería su último viaje en la empresa, y quería dejar sus asuntos de trabajo cerrados y quedar bien ante sus jefes. No le costaba nada...

Sin embargo, y a pesar de  que en más de una ocasión los teléfonos debían quedar mudos, en casa de Ana se oyó su sonido. Ella estaba preparando la bolsa de viaje. Los chicos ya habían llenado de juguetes sus mochilas, y sólo quedaba esperar a la tarde la llegada de su padre para empezar una nueva vida. Una nueva vida mejor, más feliz, sin tantas presiones, sin dificultades económicas... y con la reconciliación de la pareja por sellar.

-¿Diga?

-¿Puedo hablar con la señora de Juan Luis Sánchez? Es urgente.

-Sí...soy yo ¿quién llama?

No: la mente no está preparada para asimilar cierto tipo de noticias. Han pasado ya seis meses desde aquél nefasto día, y aún hay una bolsa y dos mochilas por deshacer...

Posted by Marga at 11:23:35 | Permanent Link | Comments (2) |

28/05/2007

Nueva etapa

 

Juan Luis llevaba años queriendo dejar su tedioso trabajo... pero no se atrevía. La responsabilidad de su familia y el miedo al riesgo y a la inseguridad le hacían soportar todo tipo de vejaciones y humillaciones por parte de sus jefes.

Pero llegó un día en que se percató de que no aguantaría mucho tiempo más, y comenzó a buscar trabajo en sus escasos ratos libres. Consiguió lo que nunca hubiera alcanzado en su empresa de toda la vida: un puesto de gerencia en el departamento comercial de una multinacional. Infinitamente mejor pagado que su actual empleo, e infinitamente mejor valorado y tratado que en su viejo puesto.

Entonces, lo hizo: solicitó una reunión con sus dos jefes, a cual más necio y ruín, y lo soltó.

-Me voy, señores. Mi decisión es irrevocable. Dentro de quince días, comienzo a trabajar en otra empresa.

Los dos viejos socios se pusieron las manos en la cabeza. No daban crédito a lo que oían. Su humillado y vapuleado empleado de toda la vida les estaba retando... desafiando... ¡se quería ir!

Comenzaron a hacerle la pelota de múltiples formas. Bien sabían los dos cascarrabias que no encontrarían otro hombre más trabajador y con más paciencia que Juan Luis. E iban a perderlo.

Sin embargo, no había marcha atrás. Se levantó y solicitó el finiquito. Aquí terminaba la broma.

Cuando llegó a su casa y habló con su mujer, a la que no había dicho nada del nuevo empleo hasta ese momento, se sintió el hombre más feliz del mundo.

No sólo por comenzar una nueva etapa laboral mejor que la anterior, sino porque hacía muchos años que su esposa no le besaba como lo hizo...

Posted by Marga at 00:05:54 | Permanent Link | Comments (2) |

21/05/2007

La hija pródiga

 

"Sonó el teléfono. Era media mañana. Olga descolgó el auricular contenta... pensaba que su madre le contaría cotilleos propios de las salidas de fin de semana con sus amigas.

Se equivocó por completo. ¡Qué estúpida era!

Nada más saludarse mutuamente, Ángela, la madre de la joven, empezó a desgranar toda suerte de adjetivos descalificativos hacia su hija mayor. Le recriminó su actitud severa, sus contínuos enfados, su inhospitalidad, su negatividad... nada venía al caso, ni tampoco era momento ni lugar.

El tono iracundo de su madre terminó por crearle un nudo enorme en su garganta. Ya no podía hablar más, ya no podía defenderse más de la sinrazón. Aunó fuerzas de donde no  quedaban para despedirse con un ahogado adios, y colgó el teléfono.

Olga comenzó a llorar en la soledad de su salón, no daba fe a lo que había sucedido. ¿Qué le había ocurrido a su madre? ¿A qué venía tanta crítica, tanta rudeza? ¿Era necesario aquello? ¿Tan mala hija había sido, o aquella bronca absurda era por haberse convertido en la única de sus hijos que aún la escuchaba?

Toda su vida había transcurrido sin un sólo cumplido, sin una sola señal de aprobación por parte de su progenitora. Nunca era suficiente. Nunca haría lo bastante para complacerla. Se había dado cuenta justo esa mañana. Con esa llamada...

Decidió que a partir de ese momento, con los ojos hinchados como si alguien le hubiera golpeado, sería una hija normal. Sería una hija ocupada, liada, atareada, egoísta, sin tiempo para nadie, como tantos otros de su generación.

Sería una hija pródiga: quizás así su madre la quisiera... algún día..."

 

Posted by Marga at 18:24:30 | Permanent Link | Comments (0) |

27/04/2007

Maldito reloj

 

Ana era una bonita joven, allá por los años sesenta, y salía con Alfonso, un muchacho algo mayor que ella, del cual estaba profundamente enamorada...

Llevaba ya unos cinco años hablándole a su novio, rondaba las 26 primaveras y sentía una lejana llamada en su interior. Como un despertador sonando, al que hubieran cubierto con un almohadón...

Sobre esa época, una buena a la par que envidiosa amiga le alertó sobre un asunto: su prometido se veía con otra chica las tardes que no salía con ella. Aquello la dejó inmóvil. ¿Cómo podía ser? Salía con Alfonso casi todos los días... Bueno, menos las tardes que él tenía que hacer horas extras, y las que tenía que visitar a sus abuelos, y las que...

Sí. Podía ser cierto. Tenía que hablar con él.

Después de una charla, una bofetada y un llanto, lo que podía ser cierto, finalmente lo fue...

Ana rompió su relacion con Alfonso a un paso del Altar, y cercana ya a los 27 años. En 1.962, estar aún soltera con esa edad era poco menos que una condena. Y para colmo, esa llamada interior.... ese riiiiiing que no dejaba de sonar, cada día con más fuerza... como si se fuese cayendo el almohadón que lo cubría...

Después de un periodo de luto por la ruptura, y sin olvidar nunca aquél amor, se fijó en un joven de su empresa dispuesto a casarse con ella desde el primer día  que la vio: Antonio, se llamaba. Como se decía por aquellos tiempos, venía con los papeles debajo del brazo, y estaba perdidamente enamorado de la guapa chica de la oficina, desde siempre. Sólo esperaba la oportunidad de que ella quedara libre.

Ana se dejó querer. Tenía ya 28 años, y el reloj sonaba ya sin almohadón, fuerte, inoportuno, agotador...

Se casaron cuando ella cumplió los 29 años, y sí... le quería, le tenía cariño... nada más. A los 10 meses exactos vino al mundo Eva, y Ana estaba convencida de que Antonio sería el mejor padre del mundo. Nada les faltaría con él.

Puede que ella, cada noche, echara de menos el amor que aún recordaba en la persona de Alfonso, pero lo importante era que el maldito reloj había dejado de sonar... por fin...

Posted by Marga at 11:29:28 | Permanent Link | Comments (0) |
1 2 3 4