Amigas desesperadas
No suelo perdonar tampoco a House los martes, salvo que haya un partido importante, en cuyo caso claudico en favor de la parte contratante. Soy muy buena...
Las protagonistas son cuatro mujeres ya no tan jóvenes, aunque aún de buen ver, muy distintas cada una pero muy buenas amigas al mismo tiempo. No comparten casi nada: una está casada y tiene hijos mayores, otra también lo está pero sus hijos son muchos y pequeños, la tercera es una coqueta patológica y egocéntrica que no tiene hijos, y la cuarta es una ingenua despistada que no termina de conseguir lo que para ella es la familia perfecta.
También existe una vecina rubia devorahombres que aparece y desaparece causando más problemas que otra cosa. Tampoco ésta es feliz, ya que piensa que ha perdido su último tren.
Si tuviera que identificarme con alguna creo que no podría hacerlo. No soy ninguna y soy todas a un tiempo. En porcentajes diría que poseo un 40% de Bree Van de Kamp (Marcia Cross), un 20% de Lynette Scavo (Felicity Huffman), otro 20% de Susan Meyer (Teri Hatcher), un 10% de Gabrielle Solís (Eva Longoria) y otro 10% de Eddie Britt (Nicollette Sheridan).

Me llama poderosamente la atención la amistad a prueba de bombas que se profesan las cinco vecinas, a pesar de su disparidad de criterios y opciones vitales. Supongo que se debe únicamente a la irrealidad televisiva, porque a mí me han surgido problemas con distintas presuntas amistades debido precisamente a sus dispares modus vivendi. Y todas han estado a años luz de las diversas problemáticas de esas cinco mujeres desesperadas.
Simplemente por un estado civil que te inhabilita para el diálogo, por una escasa lejanía geográfica, por un bebé que impide el más mínimo movimiento independiente, por un resfriado que debió volverse crónico, por una playa que no puede dejar de aprovecharse ni un sólo fín de semana, por... infinidad de excusas a cual más inverosimil para no concretar un encuentro. Al menos una vez al año. Resulta siempre imposible.
A estas amigas de ficción, ni un tornado (último episodio) puede con ellas. Ni con su amistad. Supongo que no todos estamos dispuestos a hacer un esfuerzo tan "titánico" para vencer los obstáculos de nuestras vidas, en favor del amigo que nos necesita. O que simplemente te solicita unas horas de tu tiempo, para charlar y tomar una copa.
Salvo si hay un funeral. Ahí vamos todos. Ahí no existe escasez de tiempo, ni enfermedades, ni bebés, ni gaitas... Y siempre suelen repetirse las mismas hipócritas frases: "a ver si nos vemos en otro momento más agradable"... "sólo nos vemos en los entierros"... "te llamo y quedamos"... "¡cuánto tiempo sin vernos, tenemos que llamarnos más a menudo!"...
Supongo que ésta es la realidad. Mujeres Desesperadas no deja de ser una serie de ficción difícil de creer... Como Peter Pan, Alicia en el país de las Maravillas, Blancanieves y los 7 enanitos...
















